
Cómo leer tu nómina: qué significa cada bloque y dónde están los errores
La nómina es el documento que más veces recibes en tu vida laboral y uno de los que menos se revisan. Un complemento que falta, una base de cotización más baja que el sueldo real o una categoría inferior a la del convenio se traducen en menos dinero cada mes, menos paro y menos pensión el día de mañana. Esta guía explica qué significa cada bloque, dónde están los errores habituales y qué plazo tienes para reclamar.
La cabecera: quién, qué puesto y desde cuándo
Arriba figuran la empresa (nombre, CIF, código de cuenta de cotización) y tus datos: nombre, número de afiliación a la Seguridad Social, categoría o grupo profesional, grupo de cotización (del 1 al 11) y fecha de antigüedad. Comprueba dos cosas: que la categoría es la que corresponde al trabajo que haces de verdad según el convenio colectivo (si haces funciones de una categoría superior, puedes reclamar la diferencia de salario) y que la antigüedad es la de tu primer contrato con la empresa, no la del último, porque de ella dependen los trienios y la indemnización por despido.
Devengos: lo que ganas
Es el bloque de lo que la empresa te paga, dividido en dos grupos:
- Percepciones salariales: salario base (el mínimo del convenio para tu categoría), complementos (antigüedad, nocturnidad, peligrosidad, idiomas, disponibilidad, productividad, puesto), horas extraordinarias y pagas extra, que aparecen prorrateadas cada mes si así se pactó o como pagas aparte en junio y diciembre. Todo esto cotiza y tributa.
- Percepciones no salariales: dietas, gastos de locomoción, plus de transporte, indemnizaciones. Compensan gastos y no cotizan (dentro de límites). Un truco frecuente para ahorrar en cotización es inflar estas partidas y rebajar el salario; eso te perjudica en paro, bajas y pensión, y es irregular.
La suma es el total devengado, el bruto del mes.
Deducciones: lo que se descuenta
- Cotizaciones a la Seguridad Social a tu cargo: contingencias comunes (4,70 % de la base), desempleo (1,55 % en contratos indefinidos, 1,60 % en temporales), formación profesional (0,10 %) y el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (una fracción pequeña que sube cada año). Si hay horas extra, cotizan aparte.
- IRPF: el porcentaje de retención lo calcula la empresa con tus datos personales (modelo 145: hijos, situación familiar, discapacidad). Si cobras poco y te retienen mucho, o al revés, revisa ese modelo. Una retención baja no es un regalo: se paga en la declaración de la renta.
- Otras: anticipos, embargos, cuota sindical, préstamos de la empresa.
El resultado es el líquido a percibir, lo que llega a la cuenta.
Las bases de cotización: el dato que más importa a largo plazo
Al pie de la nómina figuran la base de contingencias comunes y la de contingencias profesionales (accidente, desempleo). De ellas dependen la prestación por desempleo, la baja por enfermedad, la maternidad y la pensión de jubilación. La base debe reflejar todo el salario, con las pagas extra prorrateadas, hasta el tope máximo anual. Comprueba que la base de contingencias comunes coincide, más o menos, con el bruto mensual más la parte proporcional de pagas; si es claramente inferior, la empresa está cotizando por debajo de lo que te paga. Puedes contrastarlo con tu informe de bases de cotización en la sede de la Seguridad Social: lo que figura ahí es lo que de verdad se ha ingresado.
Los errores más habituales
- Salario base por debajo de las tablas del convenio actualizadas (los convenios suben cada año y muchas nóminas no).
- Horas extra hechas y no pagadas, o pagadas en negro. Las horas extra no pueden superar 80 al año y deben constar en el registro de jornada, que tienes derecho a consultar.
- Complementos de convenio que no aparecen: antigüedad, nocturnidad, festivos, plus de domingos.
- Pagas extra prorrateadas sin que el convenio lo permita, o calculadas sobre el salario base sin los complementos que deberían incluirse.
- Categoría inferior a las funciones reales.
- Vacaciones no disfrutadas que no se abonan en el finiquito.
Cómo reclamar y qué plazo hay
Las diferencias de salario prescriben al año: solo puedes reclamar los últimos doce meses, así que no conviene esperar a irse de la empresa. El primer paso es pedir por escrito la corrección; si no hay respuesta, la papeleta de conciliación ante el servicio de mediación de tu comunidad y, sin acuerdo, la demanda de cantidad en el juzgado de lo social, que no requiere abogado obligatorio en primera instancia aunque conviene tenerlo. Si lo que falla son las bases de cotización, la denuncia va a la Inspección de Trabajo, que puede obligar a la empresa a regularizar los últimos cuatro años. La empresa no puede despedirte por reclamar: un despido en represalia es nulo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la base de cotización y por qué importa?
La cantidad por la que la empresa cotiza a la Seguridad Social por ti; de ella dependen el paro, la baja, la maternidad y la pensión. Debe reflejar todo el salario con las pagas prorrateadas. Compárala con tu informe de bases de la Seguridad Social.
¿Cuánto plazo tengo para reclamar un salario mal pagado?
Un año. Solo se pueden reclamar los últimos doce meses de diferencias, así que conviene reclamar en cuanto se detecta el error, sin esperar a dejar la empresa.
¿Las dietas y el plus de transporte cotizan?
No, dentro de los límites legales, porque compensan gastos. Inflar esas partidas para rebajar el salario es irregular y te perjudica en paro, bajas y pensión.
¿Cómo sé si mi salario base es correcto?
Compáralo con las tablas salariales del convenio colectivo de tu sector y provincia para tu categoría, actualizadas al año en curso. El convenio se consulta en el BOE o en el boletín autonómico.
¿Pueden despedirme por reclamar la nómina?
No. Un despido en represalia por reclamar derechos laborales es nulo, con readmisión obligatoria. Guarda la reclamación por escrito con fecha.
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Esta guía es información general, revisada el 18 de octubre de 2026. No es asesoramiento jurídico: las normas y los criterios de los tribunales cambian, y cada caso tiene matices. Comprueba siempre los plazos en tu documento y, ante la duda, consulta con un profesional.